
Desde una perspectiva biológica, la palabra mamá se refiere a la madre como organismo femenino que, mediante procesos fisiológicos, fecunda, gesta y nutre a la descendencia, garantizando la continuidad de la especie (Campbell et al., 2020). El concepto complementa la visión del pensamiento andino, que reconoce en la madre no solo un cuerpo físico, sino también un principio vital y espiritual que sostiene todas sus formas de existencia.

El camote (batata), conocido en quechua y kichwa como apichu, khumara o araq’a, ha sido históricamente un alimento esencial en la dieta de los pueblos andinos. Más allá de su valor nutricional, ocupa un lugar destacado en la cosmovisión andina, donde la alimentación se concibe como una expresión del equilibrio con el cosmos y la Pachamama (Madre Tierra), fuente de vida y sustento. La khumara no solo nutre el cuerpo, sino también el espíritu, al articular prácticas agrícolas, rituales, memoria colectiva y reciprocidad comunitaria.

La Luna, conocida como Mama Killa o Quilla en la cosmovisión andina, ocupa un lugar central tanto en el orden cósmico como en la vida cotidiana de los pueblos originarios de los Andes. Su importancia trasciende su condición de uno entre más de 200 satélites naturales del Sistema Solar, destacándose no solo por su tamaño —con un diámetro de 3.475 kilómetros, mayor incluso que el de Plutón—, sino por su profunda influencia sobre la vida en la Tierra, manifestada a través de la ley de gravitación universal y los ciclos naturales que regula.