
Los pueblos andinos, desde una perspectiva cosmogónica orientada a comprender la organización del universo, desarrollaron sistemas de interpretación del tiempo sustentados en la observación del movimiento de la Tierra en su órbita, así como en la dinámica de los ciclos solares y sus efectos. A partir de estas observaciones, estructuraron un calendario que no solo regula la producción agrícola en función de la seguridad alimentaria, sino que también posibilita interpretar la dimensión energética y espiritual de los seres.

El Intihuatana se emplaza en la parte alta de Machu Picchu, en la región de Cusco, sobre una colina de configuración piramidal cercana al Templo de las Tres Ventanas. Este complejo arquitectónico, construido en el siglo XV durante el gobierno de Pachacútec, constituye una de las expresiones más representativas del urbanismo y la ingeniería del Tawantinsuyo. Su diseño evidencia una planificación con marcado enfoque astronómico, articulada con funciones ceremoniales y políticas. El trazado de sus espacios, la cuidadosa adaptación al relieve montañoso y la orientación de sus estructuras han sido ampliamente estudiados desde su difusión científica a inicios del siglo XX (Bingham, 1913; Reinhard, 2007).

La lengua kichwa es un idioma ancestral andino, utilizado por los pueblos originarios del actual territorio ecuatoriano mucho antes de la llegada de los españoles. A lo largo de los procesos históricos de la conquista, la colonia y el periodo republicano —desde 1830 hasta 1998, año en que el Estado ecuatoriano reconoce por primera vez de manera constitucional a las lenguas ancestrales—, el kichwa ha mantenido su vigencia gracias a los propios sistemas pedagógicos de los pueblos originarios, que han posibilitado su transmisión oral y escrita de forma intergeneracional.